Carla Morrison en el Teatro Metropólitan, la terapia que no sabíamos que necesitábamos

La fecha llegó y el recinto lucio abarrotado, los revendedores más que vender pedían los boletos que sobraban para aquellos despistados que no habían alcanzado boletos.

Ciudad de México, 5 de septiembre.- Carla Morrison nos ha hablado de terapia y amor propio en su último disco, sin mencionar su página web donde habla de este tema, pero nunca imaginamos lo poderoso que podía ser la terapia en vivo con un show en el Metropólitan mientras los gritos ensordecían nuestros oídos y las lágrimas recorrían nuestras mejillas por canciones que no escuchábamos hace mucho o aquellas que no conocíamos en vivo.

Desde su anuncio, el primer show de la cantautora se agotó y días después anunció una fecha que al igual que la anterior se agotó en minutos. Una tercera fecha se anunció y la esperanza de muchos para ver el regreso de Carla a los escenarios mexicanos se mantuvo encendida. 

La fecha llegó y el recinto lucio abarrotado, los revendedores más que vender pedían los boletos que sobraban para aquellos despistados que no habían alcanzado boletos. Los vendedores de merch llenaban la mitad de la acera con las tradicionales playeras con la imagen de la cantante, frases de sus canciones y la palabra “Renacer”, coronas con luces, flores y un ruido que aturdía. Las pláticas ansiosas por ver el show y la seguridad cuidando que todos pasaran con cubrebocas, sin comida y con su boleto en mano. 

Al 10 para las 9 el teatro estaba lleno, pero la gente no paraba de llegar, no había sido anunciado como sold out, pero seguro lo era. A las 9 en punto, las luces se apagaron y su público ansioso gritó al unísono su nombre: ¡Carla!, ¡Carla!, ¡Carla! 

Luces rojas y en el fondo, como un museo, varias obras de arte, la principal éstas era una foto de Carla Morrison que lucía en el centro. Al arribar al escenario la cantautora, que no cabía de la emoción, al terminar “Eres tú”, no hubo más en su boca que agradecimiento y a cada “gracias” de Carla, los fans gritaban más emocionados por reencontrarse con ella.

“Esta es la noche del renacimiento, vamos a morir para renacer. Se vale llorar, volverse a enamorar, tirar un poquito de mierda. Somos tóxicas, toxiques, y nos gusta a veces, pero esta noche vamos a dejarlo todo aquí y nos iremos a casa con menos peso en el alma porque nos vamos a desahogar”, compartió la tecatense.

El show que la cantante que dividió en 4 partes, 4 fases de un duelo, comenzó por aquella etapa en que odiamos a la persona que nos dejó, nos deleitó tocando su guitarra e incluso con su bello silbido, similar al de un pájaro, “Hasta la piel”, “Duele”, “Pajarito” y “Te regalo”, ésta última causando una ola de emociones. 

Al comenzar “Te regalo” una pareja del público se paró a bailar y cantarse el uno al otro, una vuelta a la chica y al regresar su pareja hincado y con un anillo en la mano: “Préndeme las luces que se están comprometiendo”, pidió Carla.

El amor flotaba y al terminar la canción una pareja más grito de la emoción y levanto la mano con un anillo en ella. 

“Soy el cupido de 2022, nada más acuérdense que el matrimonio es para siempre”, compartió la música. 

El amor se sentía en el aire y Carla aprovechó para reflexionar sobre lo que nos había quitado la pandemia, pero también las oportunidades que nos había brindado y que si habíamos sobrevivido era para aprovechar la oportunidad. 

Durante todo el concierto, además de la música, pudimos escuchar en voz de la cantautora reflexiones sobre la salud mental y la necesidad de ir a terapia, de la importancia de cuidarnos y preocuparnos por este tema, casi para finalizar y con las emociones a tope, un invitado subió al escenario, era Benny Ibarra con quien canto “Esta soledad” y “Cielo en tu mirada”.

La noche pareció un instante, pero habían sido dos horas de show que nos ayudaron a renacer, pero más importante nos recordaron por qué hay tres Latin Grammy en casa de Carla Morrison. No sólo es su talento vocal, los instrumentos que toca o las canciones que escribe, es la fuerza con la que logra tocar nuestros sentimientos, de hacernos recordar, reír y emocionarnos, incluso sufrir, aunque más que eso, la noche del 30 de agosto sanamos para renacer.

Autor

Cosette Vazquez
Cosette Vazquez
Fotógrafa, social media y amante de la música. Fan de los conciertos y las películas cursis. Siempre con y por las morritas.